Pensar por uno mismo o vivir del pensamiento de los demás

En este blog intento de forma deliberada eludir en lo posible las alusiones a otros autores. Esta decisión se debe a que, a mi juicio, un exceso de referencias a lo que han pensado otras personas resulta contraproducente para poder ver con claridad el pensamiento propio.
Soy consciente de que realizar completamente un ideal de este tipo resulta imposible. Aparte de que nadie puede salirse de su propio contexto (histórico, cultural, etc...) la historia también ha demostrado que los pensamientos no surgen por “generación espontánea”. La herencia de los que nos han precedido y sus ideas siguen perviviendo en nosotros, lo queramos o no. Sin embargo existe un margen para la individualidad en el que poder encontrar un pensamiento que sea universal, susceptible de ser compartido por más personas, y, al mismo tiempo, originado en una sola de ellas.
Esta vez me voy a traicionar de forma más consciente y voy a usar un par de citas de otro autor para resaltar la diferencia entre pensar por uno mismo o acabar asimilando lo que ha pensado otra persona.

"En efecto, el que piensa por sí mismo no llega a conocer las autoridades a favor de sus opiniones hasta después, y entonces le sirven únicamente para reforzarlas y para su propia confirmación; sin embargo, el filósofo de libros parte de aquellas autoridades y con opiniones ajenas recopiladas es sus lecturas se construye una totalidad semejante a un autómata compuesto de materiales extraños, mientras que la de aquel otro es como un hombre que se ha generado vivo.”
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“En cambio, el filósofo de libros informa de lo que este ha dicho y aquel ha opinado, de lo que a su vez otro ha objetado, etc… Eso lo compara, lo pondera, lo critica, e intenta así llegar a la verdad de las cosas; en eso es muy parecido a los historiadores críticos.”

(Schopenhauer, “Parerga y Paralipómena II")

Aunque este artículo lo escribo con posterioridad a haber leído estas citas, tengo que decir (o al menos eso quiero creer) que sobre lo que se expresa aquí ya tenía formada una opinión similar. Con lo que encontrar estos fragmentos me ha supuesto la confirmación a la que se alude en el primero de ellos.
Por supuesto, no pretendo un disparate tan grande como el de minusvalorar la lectura o el de menospreciar lo que tantísimas personas han reflexionado durante miles de años. Es obvio que gracias a nuestros predecesores han quedado abiertas muchas puertas que no se nos habrían mostrado de otra manera y que, debido a ello, nosotros estamos en condiciones de seguir profundizando en lo que otros han atisbado antes.
Pero el núcleo de cada persona no está en lo que otros han hecho. Está en la indagación sobre uno mismo. Después de todo contemplar el mundo no pasa de ser otra cosa que mirar hacia nuestro propio interior. Aunque un artista se sienta inspirado por algo externo a él, esto no deja de ser secundario. Después de todo el estímulo externo no es más que el detonante que hace ex-presar (y aquí valdría la acepción de liberar) lo que ya tenía dentro de sí. Si trasladamos esto al plano intelectual podríamos hablar en similares términos.
Hablando claro, la diferencia está entre pensar por uno mismo o vivir del pensamiento de los demás. En el último grupo encontraríamos a los eruditos y en el primero a los estrictos pensadores. Un erudito asimila lo que otros han dicho e intenta así descifrar de forma más o menos encubierta lo que él piensa. Un pensador sólo usa lo que han pensado los demás de forma secundaria porque donde realmente lee no es en los libros, es en la existencia misma. A fin de cuentas cada uno de los filósofos se puede reducir a unas pocas ideas bajo las que realmente se encuentra perseguido y sobre las que intentará construir un sistema coherente. Estas ideas son el fruto de su interacción con la realidad. Son la respuesta particular y única al choque que sufre cada persona con el sinsentido que nos rodea.

6 comentarios:

Anonymous dijo...

muy bueno tu blog, felicitaciones!

Ricardo dijo...

Muchas gracias por la amabilidad y un saludo.

Ricardo dijo...

Enrique Esquenazi ha hecho un comentario sobre este artículo. Como no querría que se perdiese lo reproduzco a continuación:

En realidad, cuando se habla de pensamiento riguroso y no de meras opiniones según el humor o las modas, tanto da que ese pensamiento brote aparentemente de uno o de otros, lo único que cuenta es la verdad de ese pensamiento, no su procede...ncia ni su historiografía, ni mucho menos eso de "mío" o "tuyo", ya que el pensar carece de autoría
http://homepage.mac.com/eeskenazi/logos.html

Ricardo dijo...

Mi respuesta:

Por supuesto que llevas bastante razón con lo que dices. Sin embargo, creo que se puede ir un paso más adelante.

Obviamente lo básico para un pensamiento es que sea verdadero, así que ya ni considero temas de “modas”, opiniones,... etc. Pero también hay que admitir que cada uno está capacitado para hallar su propia verdad. O mejor dicho, ya puestos a que te refieres al Logos, cada uno está capacitado para “ver” una parte. En cuanto a esto sigo refiriéndome al Logos de Heráclito, es decir, a una verdad universal independiente de las palabras.

Entiendo lo perceptible de la verdad como respuesta a una pregunta. Por ejemplo, que la Tierra sea plana o redonda puede resultarme completamente indiferente tanto para mi vida como para las inquietudes que yo pueda tener. Podríamos decir que es cierto, pero ello no supondría ningún cambio. En cuanto a esto se puede invertir lo que dice la sabiduría popular porque el saber ocuparía lugar. Resulta pues irrelevante (al menos para mí) que la Tierra sea plana o redonda. Y eso que aquí únicamente me refiero a un dato físico que, en principio, parece que podría ser fácilmente constatable.

Lo que ya no me resultaría irrelevante sería la parte de verdad que yo estaría capacitado para encontrar. Esta capacidad es la que intenté explicar en el artículo de “La sensibilidad de la razón” y, aunque es una capacidad humana, tiene como una de sus principales características la de ser distinta para cada individuo. Siendo diferente podrá conocer cosas diferentes. Esta cualidad se debe a que no hay dos personas que piensen exactamente igual, porque no hay dos personas que sientan la vida de la misma manera (cosa que expliqué aquí).

Resultaría falso y mezquino creer que un pensamiento es simplemente el “mío o tuyo” que comentas. Al mismo tiempo careceríamos de identidad si todos contemplásemos exactamente la misma verdad. Esto se resuelve de una forma muy sencilla que, además, resulta análoga a lo que sucede en el arte ya que el objeto artístico resulta de la producción de una persona, pero puede tener significado para muchas. Con estos dos enunciados resolvemos el problema, ya que salvamos la identidad personal y aceptamos que lo creado por un individuo es válido para muchos (habría que matizarlo para las obras artísticas creadas por varias personas pero no me extiendo). Sin contemplarlo así perderíamos la identidad personal. Algo que, además de falso, me parecería muy grave en varios aspectos.

En conclusión. La verdad de una persona no tiene por qué ser la verdad de otra, pero ambas pueden ser igualmente válidas. Ambas pueden estar en el Logos.

Gracias y un saludo.

Kalia dijo...

Es complejo el asunto. Prefiero pensar que la verdad es una, pero la capacidad de descubrirla o de "sentirla" adquiere tantos aspectos como individuos la contemplen. Incluso el mismo individuo la contemplará de diferente modo según su momento, según la luz que ilumina en ese momento la verdad.

Sé que la realidad tiene tantos matices, tantas caras sobre las que la luz se refleja que difícilmente uno de nosotros, siquiera el más capaz, va a reconocerlas todas. Por eso es tan productivo el diálogo en esto de la filosofía. Es una actividad individual y colectiva. De ida y vuelta.

El verdadero pensamiento no tiene nada que ver con la actividad del erudito. Pero no solemos pensar en el vacío. Leo lo que tú escribes, lo que tú has pensado y despierta inmediatamente mis pensamientos. Matizo, enfoco, me acerco.

Por ejemplo, pienso, no "creo" en el relativismo moral que se deriva necesariamente de la consideración de que cada uno tiene su verdad. Pero sé que no está acabado mi pensamiento.

Gracias por compartir tu pensamiento y un cordial saludo.

ALBERTO RODRIGUEZ-SEDANO dijo...

Ricardo, me alegra leerte de nuevo.

Los pensamientos, lógicamente, no son pensamientos propios. Son pensamientos con la característica principal de ser pensamientos de algo. De lo contrario, los pensamientos serían incomunicables; estarían en un perpetuo encerramiento.

La salida del encerramiento, imagen fácilmente intuitiva del “encarcelado”, me llevó a la condición extensiva a partir de la que un pensamiento busca más que su sí mismo. ¿Y no era ese sí mismo, justamente, el error categorial de toda filosofía de pensamientos, ideas, o lo que fuere, que, en resumidas cuentas, se mueven a sí mismas como si, sustancialmente, se moviesen, o lo que es lo mismo, como si no se moviesen porque, en esencia, carecen de la más mínima conciencia de qué cosa sea un pensamiento y, por tanto, en qué un pensamiento no es otra cosa que un error que se encadena con demasiada facilidad sin ser soporte de sí mismo? ¿o su categoría fundamental es un vacío, y de ahí que todo entre con tanta facilidad?. ¿O no somos todos un tanto ligeros cuando nos encadenamos en estructuras gravitacionales que nos llevan a pensar que pensamos, sin acaso apercibirnos de que el pensamiento ha de ser la cosa más extraña para algo tan leve como un individuo que piensa pensamientos propios?

Schopenhauer, ciertamente, tenía en alta estima la idea de un pensamiento propio, que no era otra cosa que la idea de un pensamiento independiente, al margen de modas y otros historicismos. Si embargo, el mayor interés cognoscitivo de los pensamientos está en lo que es menos propio al pensar. ¿O la sensibilidad que determinaba al pensar era absolutamente a priori, y no había lugar en su interioridad para que el pensamiento fuese más allá de sí mismos?. Si los pensamientos fuesen entes independientes, si fuesen mónadas, no los llegaríamos a conocer. ¿O conocemos los pensamientos?.

Un saludo

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